Wednesday, December 23, 2009

"Forbidden Colours" (“Colores Prohibidos”)




The wounds on your hands never seem to heal
- Las heridas en tus manos nunca parecen sanar
I thought all I needed was to believe
- Pensé que todo lo que necesitaba era creer

Here am I, a lifetime away from you
- Aquí estoy, toda una vida alejado de ti
The Blood of Christ, or the beat of my heart
- La Sangre de Cristo, o el latido de mi corazón
My love wears forbidden colours
- Mi amor lleva puesto colores prohibidos
My life believes
- Mi vida cree

Senseless years thunder by
- Años sin sentido pasan por mi lado tronando
Millions are willing to give their lives for you
- Millones están dispuestos a dar sus vidas por ti
Does nothing live on?
- ¿Acaso nada tiene vida?

Learning to cope with feelings aroused in me
- Aprendiendo a sobrellevar los sentimientos que se despiertan en mi
My hands in the soil, buried inside of myself
- Mis manos en el sedimento (suelo), sepultado dentro de mí
My love wears forbidden colours
- Mi amor lleva puesto colores prohibidos
My life believes in you once again
- Mi vida cree en ti una vez más

I'll go walking in circles
- Caminaré en círculos
While doubting the very ground beneath me
- Mientras dudo hasta de la misma tierra que yace debajo de mi
Trying to show unquestioning faith in everything
- Intentando mostrar una fe incuestionable en todo
Here am I, a lifetime away from you
- Aquí estoy, toda una vida lejos de ti
The Blood of Christ, or a change of heart
- La Sangre de Cristo, o un cambio de opinión
My love wears forbidden colours
- Mi amor lleva puesto colores prohibidos
My life believes in you
- Mi vida cree en ti
My love wears forbidden colours
- Mi amor lleva puesto colores prohibidos
My life believes in you once again
- Mi vida cree en ti una vez más.
(--David Sylvian and Ryuichi Sakamoto).

Sunday, December 20, 2009

Karaoke Navideño

No es que la Mariah Carey sea “santo de mi devoción”, aunque reconozco que All I Want For Christmas Is You no me desagrada del todo.

Felices Fiestas y que el 2010, como reza la canción, “haga los sueños (de todos) realidad.”

Y, para finalizar os dejo con la versión Karaoke, a ver si podéis con ella:



¡A que jode no poder cantarla como la Carey y sin licor en el cuerpo! ¡Está visto que esta vida es una “putadita del copón”!

Sunday, December 13, 2009

A mi las que me gustan son las malas…

…esas que te van comiendo el corazón, a milimétricos bocaos de piraña, y te exprimen tu salsa con sus angustias, en un abrir y cerrar de ojos.

Está visto que me gustan “las malas” ibéricas “pata negra con sello de denominación de origen Japutuelo”. Las que van arañando y “vampirizando” la autoestima del personal. Es el principio del vacío existencial lo que las transmuta en insensibles figurines álgidos, en sistemáticas depredadoras de mirada impertérrita: malas putas-zorras de callejón urbano, conceptualmente hablando. Y así me va ¡claro!



Pero, ayer me propuse cambiar mi forma de ser con respecto a esta “debilidad”, la cual me lleva de cabeza y martiriza. Nunca jamás seria el eterno “calzonazos” bufonesco. Ayer coincidí, casualmente, con una de estas “malas”, en una esquina de Lincoln Road, a la salida del Apple Retail Store. No me lo podía ni creer, era Laura con un “look” ultra-pijo ¡que te cagas! - quemando las caderas y sin aparente rumbo fijo. Al principio pensé que despreciaría mi saludo, por no estar a su altura, por considerarme un ser “infrahumano” - carente del adecuado estatus social que la pudiera mantener “a cuerpo de rey”. Pues, todo lo contrario: me miró de arriba abajo y sus palabras fueron: “¡joder, hay que ver lo que has cambiao… seguro que la vida te trata bien, eso se nota a primera vista, chaval!” Supuse que algo en mí la había enganchado (interesado), puesto que me abrazó con una inusitada sensualidad, en ella, hacia mi persona, e incluso se quitó las gafas de sol (de marca) para contemplarme, a la sombra, más detenidamente, con una vista panorámica (a mis espaldas) centrada única y exclusivamente en “mi nuevo Audi R8 Spyder, azul metálico”.

En ese momento pensé “ahora te vas a cagar ‘japuta de medio pelo’, te follaré con mi estropajo Ajax de acero inoxidable,” recordando vivamente aquella noche a finales de los ‘90 en una macro-disco, a las afueras de Madrid, en donde solamente la faltó escupirme en un ojo, mientras se iba con otro a follar descaradamente al servicio de tías. Esa noche ”lloré lefa” desconsoladamente, pensando que seria un desgraciado toda mi vida; el recuerdo de ese momento en particular se me quedó tatuado en la retina durante años: semejante lastre me ha hecho sentir “una puta mierda”, hasta el día de ayer - hasta que volví a ver a Laura en Lincoln Road.

Al principio, me extrañó y sobrecogió tanta efusividad; por un segundo, llegué a pensar que la muy guarra había sido abducida por extraterrestres, sometida a un trato experimental y vejatorio de carácter extremodurosexual; el cual, podría haberla dejado graves secuelas emocionales, debido a su expresividad ocular: sus bellos ojos ya no parecían tan fríos como antes - más bien cálidos y húmedos: ¡humanizados! Algo raro estaba sucediendo: mi circuito integrado central no reconocía ni su eje, ni sus múltiples aristas. Me preguntaba si, igualmente, habría mutado su órgano copulativo del estado siberiano-con-barrotes al amazónico-ecuatorial – evidentemente el “virginal” estaba totalmente descartado: pensé que eran prejuicios del pasado, de una mente calenturienta y sin proyección futurible, así que la invité a tomar un piscolabis en el aire libre del Café Van Dyke, disfrutando de la brisa y descojonándonos de los peatones con pintas de payasos cuchufleteros que normalmente suelen morar por South Beach a esas horas.

- Guruput, ¿a que te dedicas en la actualidad?
- Pues, verás (….) soy un “simple” Vicepresidente/CIO a cargo del departamento informático de un banco en Brickell Avenue.



En ese preciso momento sus ojos se la abrieron como platos y sus pupilas se magnificaron hasta alcanzar proporciones insospechadas. Me di perfectamente cuenta que poco a poco se estaba poniendo a huevo el follármela “a lo descarao.”

- Y tu, “Laurita”, ¿a que te dedicas?
- Bueno, ahora estoy en paro: buscando “activamente” curro de Auxiliar Administrativa… a ver si hay suerte; aunque, la cosa está muy “chunga”…
- Supongo que no podrás llevar el mismo ritmo de vida que te gustaría llevar, ¿no?
- Imagínatelo, estoy desesperada… Mark me acaba de abandonar. Se ha marchado a Costa Rica con una “rockefeller” venezolana, dueña de media flota de cruceros transatlánticos canadienses. Ando bien mal de “guita” ¿Sabes? Y lo peor de todo es que no se ni como voy a llegar a fin de mes…
- Pues, ¡menuda putada, tía…!
- Haría lo que fuera para salir de esta situación…

Mientras la “guarrindonga” hablaba sin parar (bla, bla, blablablablá, blablablabla, blablablablabla, blablibloblabla, bibliblablabloblibla…) no podía dejar de pensar en las diferentes posiciones en las que me “deshollinaría” ese “chuminus placentéribus.” Empezaba a salivar profusamente por la comisura de los labios, llegando a una conclusión: la suerte me había cambiado - era un tío afortunado. Sin venir a cuento, irrumpí entre la sarta de sandeces que la muy gilipollas esgrimía, sin parar, por esa boquita de piñón, con el propósito de poner encima de la mesa mi proposición:

- Si me la chupas, esta misma noche te pago los $1300 de renta que debes.
- ¿Cómo? ¿Lo dices en serio? ¿Así de fácil? ¡Mira que yo soy una chica decente, eh…!
- Ya, ya, claro… no te preocupes, te prometo que será nuestro secreto: tú resuelves “tu poblemita” y yo el mío… ¿Que dices?
- ¿Y si te la chupo bien, me prometes hacerte cargo de mi situación financiera hasta que salga de este apuro en que me encuentro?
- ¡Si, lo prometo! (poniéndome la mano derecha en el corazón).
- ¡Jopé! Pues, no se que decirte, ¡la verdad…!
- Llámalo como quieras, pero te estoy proponiendo el poder “beneficiarnos mutuamente” como amigos… Seriamos dos “follamigos” sin compromiso, hasta cuando tu quisieras, ¡claro!
- ¿Prometes no decir nada a nadie?
- Será nuestro secreto; déjate ayudar…
- Bueno, pero esto no puede salir de aquí, ¿vale?
- (…)

De esta guisa, sin gastar ni un sólo segundo más de cháchara, me levanté como un resorte para pagar el mojito y la margarita que nos habíamos “endiñao”, respectivamente y pillamos el Audi R8 Spyder, con rumbo al parqueo del Bayside Marketplace.

Durante el viaje, por la autopista, no dejaba de pensar en lo mucho que puede cambiar la vida en un instante: antes era un despojo humano, una bacteria nauseabunda; y, “en un pispás”, me había convertido en un modelo para la redención de cualquier causa perdida intrauterina.



Nada más llegar, aparqué en la segunda planta, Laura tomó la iniciativa abriéndome la cremallera del pantalón y comenzó a “rallarme el polo de tutifruti” con desesperación “mamaria”; yo, por mi parte, la mordisqueaba ambos pezones erectos y la metía la mano, penetrando ardientemente su “bisagra del deseo”. Terminé “fuiki-follándomela” en el asiento de atrás, con condón, y volvió a chupármela hasta que me corrí copiosamente dentro de su boca, sin previo aviso. Se lo tragó todo, sin rechistar, como una niña buena. Esta vez sus ojos si que la delataban: la expresión en su cara evidenciaban el profundo asco que sintió, al haber probado mi semen, después de las arcadas y antes de la ingesta.

Luego, al verla algo estresada, la propuse salir a tomar el aire, paseando por la bahía de Biscayne, antes de pasar por el banco, a lo que ella aceptó instantáneamente; y, al salir, un tanto confusa y perpleja, del coche, cerré herméticamente todas las puertas, desde el asiento del conductor, y me di a la fuga, chillando rueda, mirando por el espejo retrovisor, como la muy mema, toda enrabietada, maldecía su mala suerte de irremediable perdedora. Al ver tal berrinche no pude más que echarme a reír sin control. El simple echo de ver como la patética figura de semejante “cerdaca-pedorretas” se perdía en el horizonte como un punto insignificante provocaba el que mi ego explotase de júbilo incontrolable. Pronto llegó a mí una paz de la ostia y creo haber alcanzado el karma (ohm, ohmmm): sentí que todo ese ejército de cadáveres “infrahumanos,” relegado al olvido por el egoísmo de una imberbe sin escrúpulos, me “llevaba en volandas”, susurrándome al oído: “la venganza es un plato que se sirve frío y en bandeja de plata.”

Supongo que Laura había finalmente mutado en una serpiente inocua, sin veneno: ya no era tan “mala” - ya no me hacia gracia. Porque a mi, está visto y “comprobao” que las que me gustan a rabiar son “las malas.”




Ahora, “a ver quien cojones me iba a pillar”, rumbo a Hialeah (“la ciudad que progresa”), surcando el espacio sideral de la autopista del Palmeto, con dirección Norte, a 180mph (300km/h). El coche se lo tendría que devolver, por la mañana, a mi primo, el mecánico. Un día antes, el Richie me había tenido que prestar el dichoso Audi R8 Spyder - propiedad de un cliente… Digamos que me debía varios favorcillos y yo le había tenido que dejar mi Toyota Corolla del ´99 en el taller, para que me lo arreglase. El “puto” seguro me lo pagaba todo; al fin y al cabo, había sido “víctima” de un conductor borracho, el cual me había destrozado, casi por completo, toda la parte de atrás del “buga.” Se conoce que al “conductor-etílico-infernal” - como mi primo lo apodaba - le habían acabado de despedir del trabajo, se saltó el semáforo en rojo - en pleno horario escolar - y casi mata de un infarto a un indefenso “transvestí” que deambulaba por la acera.

¡Hay que ver cuanto “japuta” hay suelto por la calle…!

Monday, November 16, 2009

Me toco un cojón...



... porque es Lunes.

Tuesday, September 15, 2009

Te quiero mucho: Los Bunkers.




... a todos aquellos que se quieren, estén donde estén...

Thursday, June 11, 2009

VELOCIDAD



La excitación más intensa
nos atrapa los sentidos;
el corazón y el viento
se fusionan en primera.

La adrenalina,
el riesgo y las vueltas
a la pista se concentran
y exasperan a las arterias.

De pronto, una rapsodia de silencio total nos fulmina
y en ese preciso instante,
inmerso en un universo estelar absoluto,
la antimateria emerge en pensamiento,
el pulso se acelera y despertamos
abrumados con el ruido de un estruendoso catalítico,
al surcar el horizonte de tercera a quinta;

La vida se juega en un santiamén,
en cada curva, en cada aceleración,
en cada adelantamiento…

Cara a cara se nos muestra el futuro más incierto
que no duda en depositarse dentro de un pañuelo
- teñido de un rojo intenso, casi añil,
envuelto en la humareda negra aceitosa
que nos quema poco a poco,
que nos tiñe de betún azabache,
al furor de las chispas
en medio de una ingeniería de sueños veloces,
de trayectorias inhóspitas;
derrapando en una décima,
marcando trazos curvilíneos
en el pavimento,
adelantando al azar,
destilando grandezas
materializándose en la esperanza,
en el momento,
en los impulsos radicales,
forjados con sueños y anhelos.

De tercera a cuarta,
luego a quinta en un segundo:
el sudor mana a raudales,
la sangre torna efervescente, a cada momento;
los kilómetros se hacen metros...
centímetros, milímetros…

Ya no hay posibilidad para rectificar,
- nada de dar marcha atrás;
Cuando el estruendo e impulso del motor nos revela
un futuro resbaloso
deslizándose poco a poco entre los dedos,
tentando y jugueteando con los reflejos…
¡Que sensación...!
¡Que intensidad!
Todo se juega en un volantazo,
en un abrir y cerrar de ojos…
agudizamos a tope la concentración,
¡lo inesperado acecha!

La velocidad exacerbada
seca la garganta,
cuando pisamos el embrague,
el acelerador…
Las revoluciones se disparan,
alterando y provocando a cualquier fuerza de la gravedad;
de repente, las revoluciones nos sacan de este mundo,
transportándonos al infinito
más demencial;
En un momento nos despertamos
como si fuese de un largo sueño,
bajo el ruido desgarrador y despiadado
de la aceleración más absoluta;
¡Cuidado!
Los pistones están al límite de resistencia:
tal ruido, tal petardazo,
¡Que potencia!
¡Que sobresalto!
Los témpanos son fulminados
en una milésima de segundo,
mientras las alas se despliegan
al iniciar otro vuelo
de pensamiento acelerado,
tratando de sintonizar el todo
con el trance,
calculando los riesgos en una diezmilésima de segundo, --en un nanosegundo
dejándonos penetrar por la intensidad del momento,
confiando en la suerte, el destino, sin mirar atrás…

Pisando el asfalto, apostando por la suerte;
mientras, a cada vuelta de volante,
la adrenalina emana y fluye a tope,
los ojos estallan,
las venas engrosan la pasión
y el vuelco de la semi-taquicardia
nos llena un vacío crepuscular,
que nos transforma en Superman,
nos sublima todos los sentidos,
nos completa... nos excita…
nos acerca, cada vez más, al todo
desde la nada,
a ese silencio en movimiento
despertado entre palpitaciones indómitas,
cada vez más intensas:
surcando el abismo al ritmo del tan-tan...

Una mirada más allá de lo desconocido
nos revela que
¡la meta parece estar más cerca!
La incertidumbre nos acerca
una mirada, fría y sudorosa, al cronómetro,
al kilometraje, al velocímetro…
y lo único que se nos ocurre es preguntarnos
una vez más:
¿otra vuelta?

Monday, June 1, 2009

Si (“If”)





Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría...

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice "¡Continuad!"

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

- Rudyard Kipling.