Tuesday, September 15, 2009

Te quiero mucho: Los Bunkers.




... a todos aquellos que se quieren, estén donde estén...

Thursday, June 11, 2009

VELOCIDAD



La excitación más intensa
nos atrapa los sentidos;
el corazón y el viento
se fusionan en primera.

La adrenalina,
el riesgo y las vueltas
a la pista se concentran
y exasperan a las arterias.

De pronto, una rapsodia de silencio total nos fulmina
y en ese preciso instante,
inmerso en un universo estelar absoluto,
la antimateria emerge en pensamiento,
el pulso se acelera y despertamos
abrumados con el ruido de un estruendoso catalítico,
al surcar el horizonte de tercera a quinta;

La vida se juega en un santiamén,
en cada curva, en cada aceleración,
en cada adelantamiento…

Cara a cara se nos muestra el futuro más incierto
que no duda en depositarse dentro de un pañuelo
- teñido de un rojo intenso, casi añil,
envuelto en la humareda negra aceitosa
que nos quema poco a poco,
que nos tiñe de betún azabache,
al furor de las chispas
en medio de una ingeniería de sueños veloces,
de trayectorias inhóspitas;
derrapando en una décima,
marcando trazos curvilíneos
en el pavimento,
adelantando al azar,
destilando grandezas
materializándose en la esperanza,
en el momento,
en los impulsos radicales,
forjados con sueños y anhelos.

De tercera a cuarta,
luego a quinta en un segundo:
el sudor mana a raudales,
la sangre torna efervescente, a cada momento;
los kilómetros se hacen metros...
centímetros, milímetros…

Ya no hay posibilidad para rectificar,
- nada de dar marcha atrás;
Cuando el estruendo e impulso del motor nos revela
un futuro resbaloso
deslizándose poco a poco entre los dedos,
tentando y jugueteando con los reflejos…
¡Que sensación...!
¡Que intensidad!
Todo se juega en un volantazo,
en un abrir y cerrar de ojos…
agudizamos a tope la concentración,
¡lo inesperado acecha!

La velocidad exacerbada
seca la garganta,
cuando pisamos el embrague,
el acelerador…
Las revoluciones se disparan,
alterando y provocando a cualquier fuerza de la gravedad;
de repente, las revoluciones nos sacan de este mundo,
transportándonos al infinito
más demencial;
En un momento nos despertamos
como si fuese de un largo sueño,
bajo el ruido desgarrador y despiadado
de la aceleración más absoluta;
¡Cuidado!
Los pistones están al límite de resistencia:
tal ruido, tal petardazo,
¡Que potencia!
¡Que sobresalto!
Los témpanos son fulminados
en una milésima de segundo,
mientras las alas se despliegan
al iniciar otro vuelo
de pensamiento acelerado,
tratando de sintonizar el todo
con el trance,
calculando los riesgos en una diezmilésima de segundo, --en un nanosegundo
dejándonos penetrar por la intensidad del momento,
confiando en la suerte, el destino, sin mirar atrás…

Pisando el asfalto, apostando por la suerte;
mientras, a cada vuelta de volante,
la adrenalina emana y fluye a tope,
los ojos estallan,
las venas engrosan la pasión
y el vuelco de la semi-taquicardia
nos llena un vacío crepuscular,
que nos transforma en Superman,
nos sublima todos los sentidos,
nos completa... nos excita…
nos acerca, cada vez más, al todo
desde la nada,
a ese silencio en movimiento
despertado entre palpitaciones indómitas,
cada vez más intensas:
surcando el abismo al ritmo del tan-tan...

Una mirada más allá de lo desconocido
nos revela que
¡la meta parece estar más cerca!
La incertidumbre nos acerca
una mirada, fría y sudorosa, al cronómetro,
al kilometraje, al velocímetro…
y lo único que se nos ocurre es preguntarnos
una vez más:
¿otra vuelta?

Monday, June 1, 2009

Si (“If”)





Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor
todos la pierden y te echan la culpa;
si puedes confiar en tí mismo cuando los demás dudan de tí,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o siendo engañado por los que te rodean, no pagar con mentiras,
o siendo odiado no dar cabida al odio,
y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría...

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso (desastre)
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho:
tergiversada por bribones para hacer una trampa para los necios,
o contemplar destrozadas las cosas a las que habías dedicado tu vida
y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas...

Si puedes hacer un hato con todos tus triunfos
y arriesgarlo todo de una vez a una sola carta,
y perder, y comenzar de nuevo por el principio
y no dejar de escapar nunca una palabra sobre tu pérdida;
y si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos
a servirte en tu camino mucho después de que hayan perdido su fuerza,
excepto La Voluntad que les dice "¡Continuad!"

Si puedes hablar con la multitud y perseverar en la virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes emplear el inexorable minuto
recorriendo una distancia que valga los sesenta segundos
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

- Rudyard Kipling.

Sunday, May 31, 2009

CUANDO VAYAN MAL LAS COSAS



Cuando vayan mal las cosas,
como a veces suelen ir;
cuando ofrezca tu camino
sólo cuestas que subir;
Cuando tengas poco haber,
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aun teniendo que llorar;
cuando el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes ...
!pero nunca desistir!

Tras las sombras de la duda,
ya plateadas, ya sombrías,
puede bien seguir el triunfo,
no el fracaso que temías;
y no es dable a tu ignorancia,
figurarte cuán cercano
puede estar el bien que anhelas
y que juzgas tan lejano.
Lucha, pues, por más que tengas
en la brega que sufrir ...

!Cuándo esté peor todo,
más dbemos de insistir!

--Rudyar Kipling



Friday, May 29, 2009

Al buen fútbol y al cariño…

Porque el buen fútbol es arte en movimiento…








Porque, me enseñaste que no siempre ganar lo es todo…








Porque, también me mostraste que el camino a seguir, sin duda alguna, era competir con nobleza y ganar con autoridad…


… ¡Ole las Grecas!


Por todo eso y mucho más: Gracias, "Nena abue"… y en hora buena porque el Barça, el descendiente de tus Cruyff, Neeskens y Rexach, ya tiene triplete. En hora buena a los coleguis culés que no les importa tener a un “merengón” tocándoles las narices, de vez en cuando, y en especial a una tuxiculé muy, muy, muy especial que ha logrado que vuelva a creer en el ser humano, una vez más: a mi si que me importas, tuxi-nena

¡Al buen fútbol y al cariño! aunque no ondeemos los mismos colores. Que conste que el blanco ¡también es un color! (grrrrrrrrrr) y que nos veremos las caras la próxima temporada… mucho más cerca, si Dios quiere.

Tuesday, May 26, 2009

SUEÑO: ATRAVESANDO NUESTRO DESÉRTICO PERIPLO


Por nuestro desértico periplo,
las especies del oriente se conflagran,
engulléndonos en un nido de lenguas desconocidas,
las cuales despiertan la mañana entre murmullos
que se convierten en gritos estruendosos,
entre flautistas embaucadores que juegan con serpientes,
entre monos danzarines y cabras enigmáticas;
todo resuena entre telares teñidos de rojo, amarillo y azul,
aunque el blanco y negro resulten avasalladores al ojo humano,
para dar paso al murmullo de la chusma,
la cual se torna deliciosamente activa,
entre cortinas a rayas y tenderetes rústicos,
entre fumadores de Shisha y sus concubinas,
entre ancianos mercaderes,
los cuales no dejan de mostrarnos linos, inciensos, macramés, oro y bronce,
cueros, lámparas de aceite, y cuadros:
utensilios destellantes a primera vista y sueños inalcanzablemente perfectos
en nuestro mercadillo de ilusiones.

Por nuestro desértico periplo,
los más exóticos olores y sabores de la tarde
hacen que nos despertemos a todos nuestros sentidos,
para percibir que tu piel contrasta con tu negro vestido
y observar tu pelo de onix, enredado en si mismo,
y clavado en mi retina inexorablemente para siempre;
y de por vida te adentras en un pedazo de mis secretos,
para inundarme con tu océano infinito
el cual me arrastra sin remedio a tu mar de adentro.

De repente un destello en tus ojos me muestra el camino a seguir,
al recorrer una vez más mi desértico periplo surtido de cardos y alimañas;
y noto que tus rizos son codiciados por tu silueta,
la cual se alza esbelta y altanera, retando al tiempo;
y tus hombros, perfectamente redondeados y acariciados
por el sutil e irreversible viento de calima,
resulta ser un monumento reinventado desde tus adentros.

¡Niña de ojos serenos y piel canela!
solo por tu calido resplandor,
las estrellas bajaría,
mientras los latigazos más abrasadores del sol me quemaran sin piedad,
y el firmamento arrebatadoramente añil nos mostrara el futuro más incierto.

¡Que más da!
La nada y el todo se funden en un solo universo
cuando te imaginas el presente y un futuro casi perfecto;
¡dejémonos llevar una vez más!,
para nunca más tornar en sirena sin destino,
ni en naufrago a la deriva,
el cual navega sin parar, atravesando todo este desértico periplo:
repleto de callejuelas angostas y rutas sin salidas;
¡dejemos que nuestros cuerpos derramen el sudor de la vida!
y olvidemos - por un momento - este desierto sin ideas,
el cual hace por absorbernos una y otra vez,
para abrir cada día más la herida.

Hoy has hecho que me descubra a mi mismo;
Ya que, mas allá de las inexpugnables dunas del desamor,
se rige tu calido transpirar tan seguro como claro,
tan dulce como magnético al ojo de este caminante;
una fuente de ansiedad que exorciza a todos mis demonios
cuando, de noche, descanso a tus pies,
cuando te leo,
cuando día a día nos dejamos arrastrar
y penetrar por nuestros propios pensamientos,
que yacen en el tiempo por siempre... y para siempre.

Y en la oscuridad más absolutamente abismal,
de nuestro desértico periplo,
desearía que nos pudiésemos dejar llevar,
el uno al otro,
adentro…
¡bien adentro!
para bebernos una a una las lágrimas que laten sin remedio,
y poder recrear, una y otra vez para gozo, este sueño,
y poder alcanzar una que otra estrella y quizás hasta la luna,
una y otra vez,
hasta rendirnos en un suspiro y ahogar ese deseo,
para luego volver a empezar de nuevo
sin fatigas ni remordimientos.

-- Todo mi agradecimiento a Noimport, por recuperar esto que terminaba con un “Para Nadie…” y que se habia perdido irremisiblemente para siempre.




-- Música: DJ Suzy Solar / “Ocean Of Love” (Paul Oakenfold, Creamfields - CD2/2).
-- Fotografía Surrealista: Ben Goossens, “Story of the very beginning (reload)”

Thursday, May 21, 2009

TRANSMUTACIÓN III: “El postre”


Por momentos, me preguntaba, a mi mismo, que hacia yo en medio de semejante surrealismo esperpéntico. A cuarenta y cuatro grados centígrados: los sapos no paraban de entonar la quinta sinfonía de Beethoven y los gallos, cargados con mortíferos espolones, revoloteaban entre ellos, sin parar, enzarzados en una despiadada, cruel, sanguinaria y agónica trifulca – todo un holocausto avícola escorado a un costado de la tasca. Al otro lado del recinto, el deseo, rebosante de féminas, se mascaba en el entorno.

Supervisándolo todo este entramado: un chulo-putas, apodado “El Toro” - o “Toro”, a secas. El mote le venia por el equipo de baloncesto de los “Chicago Bulls”, del cual era un seguidor acérrimo. “Toro” era un verdadero parásito errante, establecido en Tijuana - no hacia mucho; aunque, nacido y criado en esa gran urbe de gigantescos rascacielos que es Chicago. Desafiante, con hechuras de impostor redomado, recostado contra el mostrador de la tasca, el “pocho” parecía hacerme señales constantemente, con la mano derecha, como si me conociese de algo.

- Perdona, pero ¿nos conocemos? - le pregunto, rayando con lo borde.
- Tranquilo, güey… al parecer, el gusano de adentro de la botella del tequila, que te llevaste, te ha hecho efecto… a lo mejor han sido hasta “las caricias” de “la Manuela: la transexual más padre de todas las sado tijuanenses” (con risa burlona y descarada). Recuerda que estoy aquí para “proporcionarle” al cliente de todo lo que guste (apretando entre sus dientes carcomidos, con prepotencia altanera, el cabo de un puro maltrecho).
- No se quien eres, pero… (dubitativo, cambiando el semblante, y haciendo un inciso)
Sus ojos negros, como el betún, y grandilocuentes, a modo de eclipse lunar, me corroboraban que verdaderamente nos conocíamos. Él, mientras tanto, no dejaba de atusarse el protuberante mostacho que lucia, con sus enormes dedos - ensortijados en oro y plata.



Tampoco podía afirmar, a ciencia cierta, que su boca no me fuese del todo familiar, toda deformada y rematada en oro y brillantes. De semejante buzón de correos emanaba una lengua “lobotomizante” que amputaba, sin compasión, lo que quedaba de mis lóbulos frontales - con esa verborrea tan característica que manejan todos los charlatanes compulsivos y sin escrúpulos.

A contra luz, de nuevo, reaparecía la grotesca figura de mi “inseparable compañero” – su reflejo, en el cuerpo de una botella semitransparente de tequila, posada sobre el mostrador, me tomaba por sorpresa. Fue, en ese preciso instante, cuando se desmoronó por completo mi imperialista casita de naipes forjada bajo la hipótesis de que semejante pesadilla fuese el producto de una virulenta imaginación sin límites; y en unas décimas de segundo, por fin, pude descifrar el insufrible enigma que me martirizaba; para, seguidamente, caer dentro de una nebulosa semi-inconsciente que me transportaría a otra dimensión: a mi “otra dimensión”.

Desperté - confuso y ahogado de convulsa frustración - dentro de la bañera de la habitación del hotelito, empapado de un flujo sanguíneo, el cual no brotaba de mi cuerpo - como había supuesto en un principio - sino del cuerpo de la transexual sadomasoquista. Al bajar la mirada, observé horrorizado como mi mano derecha portaba un serrucho, y sobre mi izquierda se posaba la cabeza de Manuela – “la sado-transexual tijuanense”. El cuerpo de la puta, sodomizada sin piedad, yacía desmembrado en trozos, por todo el suelo del cuarto de baño: habiéndole sido practicada una ablación brutal del glande y anexos por mi todopoderoso, y antagonista alter ego.



Recobrando el aliento, ante semejante atrocidad, me di cuenta que había comprometido por completo todos y cada unos de mis instintos más básicos. La transmutación surgía con el empeño de escapar del presente; y, en esa búsqueda, era imprescindible delegar en “otro”: en un repugnante, vil y tenebroso engendro del subconsciente; en alguien que ni yo mismo alcanzaba a reconocer a simple vista. Ahora era el momento preciso para “consensuar un acuerdo propicio entre ambas partes”; pero, ¿cómo obtener el beneplácito de ambos, cuando uno me liberaba, mientras que el otro me martirizaba?

Era menester trasmutarse nuevamente y “finiquitar a mi última víctima”. Resultaba imperioso el deshacerme de los “pedazos”, transportando los restos en bolsas - con rumbo a uno de los vertederos, localizado en las afueras de Tijuana. Estaba totalmente convencido que podría contar con la ayuda de “Toro.” Él lo entendería, como siempre lo había entendido. Al fin y al cabo, ¿de donde sino habría podido conseguir el dinero para costearse esa “destellante” dentadura; la cual, no dudaba en lucir sin prejuicio alguno? Al mismo tiempo, sería un fin de semana festivo en Miami - por todo lo alto. Esta vez, el destino sería el pisito de la Manuela en South Beach. Aún guardaba, en mi maletín, una copia de las llaves del sitio. Ya nos encargaríamos, en su momento, de esa sórdida “mariposa tropical”, impregnada de cínico y rocambolesco corporativismo. Se iba a enterar, “la muy zorra”, de lo que valía un peine y un buen pene. Sin lugar a dudas, por mi mente pasó, lo de emprender “una cruzada con el propósito de liberar al mundo de las de su estirpe.” La felicidad absoluta estaría garantizada, de esta manera, dentro de mi impecable e impoluto micro universo – al menos por una buena temporada.

Una vez, concebido el plan, me dispuse a meter los restos de “la difunté” en unas bolsas negras de plástico que guardaba escrupulosamente dentro de mi maletín oscuro. Luego, limpié afanosamente todas las secreciones esparcidas por encima de la bañera y del suelo del cuarto de baño, para terminar enjuagando metódicamente todo mi cuerpo con una toalla mojada de color blanco. Una vez terminados estos preliminares, saqué de adentro de la valija, un sobrecito color barquillo, y extraje, igualmente, un pequeño papel azul pastel, para redactar, con bolígrafo rojo, como si me fuera dictado desde el más allá, un pensamiento que no podía dejar escapar así por así. Era de suma importancia recoger la idea central que siempre conseguía tomarme por sorpresa después de cada “trabajo” y que serviría de nexo para el siguiente:

“A veces, cuando no puedes cambiar o enfrentar tu realidad objetiva, necesitas engendrar algo, dentro de ti, para poder sobrellevarlo todo. Debe de ser un experimento transitorio - nada de índole 'transmutante'. De otra forma, la vida se convierte en una cárcel sin escapatoria; y todas las cárceles son engendros mentales aleatorios, diseñados por nosotros mismos.

Una vez construida la pecera, debes de salir de ella, cuanto antes... sino, corres el riesgo de terminar acostumbrándote a sus adentros; de esta forma, tus propios barrotes no acabarán por auto-fagocitarte, sin piedad.

Siempre te recordaré; adiós, mi mariposa exótica tijuanense.”

Seguidamente, mis ojos recorrieron, con escalofriante parsimonia apática, la foto polaroid – tomada con anterioridad - de la prostituta transexual. En la foto se veía como ésta hacia “la mariposa”, desnuda, encima de la cama, minutos antes de ser descuartizada. Finalmente, acabé archivándola, junto a otras muchas, dentro de uno de los compartimentos del siniestro maletín.



La música que escuchaba a través de la radio despertador, Akai ARP-1000B, de encima de la mesilla de noche, cesó y alguien, al otro lado de las ondas, decía algo así como:

“Somos seres racionales. El último eslabón de una cadena que se originó, desde tiempos inmemoriales; partiendo de una diminuta célula en medio del inmenso océano. Aun así y todo, seguimos teniendo los adentros de cualquier otro animal. Poseemos instintos netamente animalistas; como pueden ser copular, luchar, poseer o devorar. Si prestásemos atención veríamos como esas necesidades todavía habitan dentro de nosotros y no son más que meros instintos naturales de supervivencia.

Es una cualidad animalista ver a dos personas enfrentarse entre si por obtener la supremacía de algo tangible; y ese deseo, a veces, es necesidad, como se precisa el oxigeno para vivir, o el agua para saciarse los adentros.

Así son combatidas todas las guerras: los hombres se transmutan en animales sádicos, necesitados de sangre y poder, con que saciar la confusión que genera el miedo en sus cuerpos. Una vez que se regresa de este “intra-universo-paralelo”, encapsulado en un mismo cuerpo, la transmutación resulta ser un verdadero enigma psicosomático, imposible de evitar a la larga.”