
La Hermana Becky Spires, una de las amigas más cercanas de la misionera, durante el esperpéntico juicio, hace el siguiente comentario: “brazilians say that ’God’s justice may take a while coming, but never fails’; while human justice fails.” (“los brasileños suelen decir que ‘la justicia divina puede tardar en llegar, pero no falla’; mientras que la justicia del hombre falla.”) Los que conocieron a la hermana Dorothy Stang, dicen que su acentuado carácter activista siempre en favor de los pobres y desarraigados, al igual que, el evitar la deforestación ilegal de la selva amazónica - por parte de las madereras y de los todopoderosos hacendados – fueron los dos detonadores que realmente la llevaron a la muerte.
La religiosa norteamericana, de 73 años, fue asesinada el 12 de Febrero del 2005 en un sendero de tierra rojiza, que la lluvia convirtió en barro, a 40 kilómetros del municipio amazónico de Anapu (Pará). Su verdugo: Rayfran Sales das Neves - un pistolero a sueldo, al que acompañaban otros dos (Clodoaldo Batista y Amair Feijoli “Tato”). Previamente, el hacendado Vitalmiro Bastos de Moura (Alias el Bida) había ofrecido a Rayfran unos $50 para que la abatiera, descargando todo el poder de su pistola a quemarropa. El suceso ocurrió a plena luz del día, cuando la misionera rezaba. El asesino, habiéndola disparado seis balazos, mientras ésta yacía sobre un costado, desangrándose y moribunda, la remató salvajemente – asestándola un tiro a la cabeza. La misionera portaba una Biblia en su mano cuando, al cabo de treinta y cinco años de obra misionera, le fue arrebatada impunemente la vida. Regivaldo Galvão es otro hacendado que tomó parte en dicho crimen. Regivaldo, hoy en día, se dedica a sus “negocios” y vive tranquilamente en libertad, pendiente de un proceso que nunca llega. A éste último se le imputan diversos crímenes, acontecidos cerca de la carretera Transamazónica - construida en los ’70 por el gobierno militar brasileño.

“La hermana Sol”, como algunos la llamaban, era miembro de la congregación de las Hermanas de Notre Dame de Namur y vistió los hábitos, por primera vez, en el convento de Cincinnati, en 1956; desde su llegada a Brasil, en 1966, se dedicó a establecer y a liderar la implantación de proyectos agrícolas para la sustentación del pueblo en la región de Anapu (“ruido fuerte” en guaraní). Los Proyectos de Desarrollo Sustentable (PDS), en dicha región amazónica, promovían la alimentación y el sustento de las familias, sin abusar de la naturaleza y del medio ambiente. Este medio de subsistencia, va claramente en contra de los intereses creados, por parte de los grandes hacendados y madereros de esta zona del mundo. Con lo cual, no es raro que haya sido, previamente a su asesinato, objeto de todo tipo de amenazas de muerte, por parte del poder establecido.
Por otra parte, no es raro que la policía municipal, con sus guiños constantes a la extorsión, a la hipocresía y al cinismo de los “grilleros”, también tenga una gran parte de culpa en todo esto. Del mismo modo, el abogado defensor, Américo Leal, escudado detrás del poder generado por los intereses creados, en un alarde de desfachatez, hace la siguiente declaración, en tono jocoso: “¿Justicia? Esta cosa de la justicia es muy complicada. Si miras a través de la ventana ves el infinito. No sabes donde comienza y donde finaliza, los árboles y las estrellas. No puedes entenderlo como no puedes entender a la justicia. Es un enorme misterio.” Toda una declaración escalofriantemente maquiavélica de un abogado bananero en pro de la injusticia y el triunfo de la inmoralidad, del atropello y del abuso.

Producto del juicio, Rayfran Sales das Neves, hoy en día sirve una condena de 30 años de cárcel, al haberse declarado finalmente culpable del crimen, después de que el juicio experimentase una serie de boicots por parte de esa “mano negra” que maneja las riendas del poder en toda Latinoamérica: “los hacendados.”
En Mayo del 2008, Vitalmiro Bastos de Moura fue absuelto por el Tribunal de Jurados, al haber presentado un video casero que presuntamente le terminaría eximiendo de todo cargo.
Amnistía Internacional ha afirmado, en un comunicado oficial del 8 de Abril del 2009, que la decisión de El Tribunal de Justicia del Estado de Pará, al reabrir el caso de la misionera el 7 de Abril de este año, para encarcelar a Regivaldo Galvão y a Vitalmiro Bastos de Moura "ofrece la oportunidad para que sea cumplida la justicia en un estado donde defensores de los derechos humanos y activistas sociales viven amenazados." Actualmente, “el Bida” está en un proceso de busca y captura, por las autoridades del lugar.
Los habitantes de la región cuentan que los todopoderosos “estancieros” de la región, la noche del crimen, lanzaron bengalas y convidaron “a todo hijo de buen vecino”, a cerveza en bares y tabernas, para celebrar la muerte de la misionera. Era evidente que la tuviesen por su principal enemiga, al ser considerada como el “Alma Mater” del Proyecto de Desarrollo Sustentable “Esperanza.” De la investigación ordenada por el presidente Lula da Silva, se desprende, de las evidencias fehacientes, que el objetivo principal de dichos hacendados y madereros, acostumbrados a expropiarse de grandes hectáreas fiscales esgrimiendo fraudulentos títulos de propiedad, era la obtención de las tierras asignadas al proyecto de la Hermana Dorothy, aunque fuera a punta de pistola – como precisamente así hicieron.
Actualmente, aunque el gobierno haya intervenido muchas de estas tierras amazónicas, en favor del proyecto PDS, la implementación sigue siendo dudosa y cuestionable. Se calcula que el nivel actual de deforestación, en El Amazonas, asciende a 20 millas cuadradas al día.

La hermana Dorothy dio su vida en el PDS llamado “Esperanza.” El simbolismo se hace patente, dado que la hermana derramó su sangre en un territorio en el que “la esperanza” es el único sostén de sus habitantes; esperanza de que algún día estas tierras puedan librarse del yugo de los terratenientes sin escrúpulos que la tiranizan y violentan, día a día. El pueblo, canta frente a su tumba lo siguiente:
“Fue por defender la vida
del pueblo masacrado
que la hermana Dorothy
perdió su vida
y derramó su sangre,
en la jungla del amazonas.
Cuantas lágrimas, cuanto dolor,
tanta sangre derramada
por las manos del opresor.”
El “pecado” de la religiosa, ante los estancieros de la región, fue el haberse movido con toda libertad entre los campesinos y los movimientos sociales. Eso fue algo que nunca le fue perdonado y por lo que finalmente tuvo que pagar con su vida. “El asesinato de Dorothy fue instigado por aquellos que se oponían a su trabajo en defensa de los sin tierra y por la preservación de la floresta”, nos relata la Hermana Mary. El hacendado Francisco Alberto de Castro, presidente del Sindicato de Ganaderos de Pará, o José Roberval de Souza, líder del Sindicato de Madereros, por poner un ejemplo, aseguran que "están convirtiendo en mártir a una monja que invadía tierras, una mujer que creaba desorden. Ella era el mayor problema que tenía la región. Decir que era una santa es una falsedad".


